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Mostrando las entradas de mayo, 2025

“No parece que tengas una discapacidad…”: el dolor de la incredulidad

“Pero tú te ves normal”, “no pareces tener nada”, “seguro estás exagerando”… Estas frases, aunque parezcan inofensivas, son una forma de discriminación que muchas personas con discapacidades no visibles escuchan con frecuencia. En la UACM SLT, como en muchas universidades, los estudiantes que viven con condiciones como ansiedad, TDAH, autismo de alto funcionamiento o epilepsia, enfrentan no solo las dificultades propias de su condición, sino también la incredulidad de quienes los rodean. Estas formas de discriminación son particularmente dolorosas porque cuestionan la autenticidad del sufrimiento. Al no ver muletas, sillas de ruedas o signos físicos evidentes, muchas personas asumen que no hay ninguna limitación real. 📌 ¿Qué consecuencias tiene esto? Ocultar el diagnóstico por miedo a ser juzgados. Evitar pedir apoyo o ajustes por miedo a parecer “débiles”. Aislamiento, ansiedad, depresión o abandono escolar. Creerle a alguien cuando te habla de su condición no es un acto de caridad, ...

Barreras invisibles en la UACM SLT: más allá de los muros

La inclusión educativa no se limita a poner rampas o modificar infraestructura. Las barreras más difíciles de vencer son muchas veces las actitudes. En la UACM SLT, encontramos que no existen protocolos claros para estudiantes con discapacidades no visibles. Los docentes suelen desconocer cómo actuar ante un estudiante con ansiedad o dislexia. Los compañeros, por su parte, pueden emitir juicios sin entender lo que hay detrás de una “falta de participación” o “entrega tardía”. 📌 Barreras comunes: Exigencia de comprobantes médicos para “creer” en la condición. Ausencia de ajustes en evaluaciones o tiempos de entrega. Comentarios despectivos como “es floj@” o “todo lo quiere fácil”. Trámites burocráticos y poco humanos para pedir apoyos. Un entorno universitario realmente inclusivo debe ser flexible, empático y capacitado para acompañar a todas las personas, no solo a quienes se ajustan al “modelo ideal” de estudiante.

La salud mental también es salud: ¿está la universidad preparada?

Aunque la salud mental ha ganado visibilidad en los últimos años, aún persiste el estigma, especialmente dentro de las instituciones educativas. En la UACM SLT, se han documentado casos de estudiantes que viven con depresión, ansiedad generalizada o trastorno bipolar, y que no encuentran respuestas adecuadas cuando solicitan apoyo. La salud emocional sigue siendo vista como “algo personal”, y no como parte del entorno educativo. 📌 ¿Qué implicaría una universidad consciente de la salud mental? Docentes capacitados en primeros auxilios emocionales. Protocolos claros para situaciones de crisis. Tiempo extra o ajustes razonables sin poner en duda al estudiante. Espacios seguros y libres de juicio. La salud mental no es un capricho, es un derecho. Y es responsabilidad de toda la comunidad universitaria defenderlo.

Testimonio: “Tengo epilepsia, pero no me creen porque no me convulsiono”

  “Desde que entré a la universidad he tenido que explicar muchas veces que mi epilepsia no es como en las películas. No me caigo, no me agito. Simplemente me desconecto, pierdo el hilo, me mareo. Pero como no lo ven, me han acusado de desatenta, desinteresada o floja. Me da miedo decírselo a mis profes porque sé que no lo van a entender. Una vez me desmayé y pensaron que solo estaba cansada.” Este testimonio anónimo revela una de las múltiples formas en que la ignorancia institucional perpetúa la discriminación. Muchas discapacidades no visibles no se ajustan al imaginario colectivo, por lo que las personas tienen que “defender” su derecho a ser creídas. Esto genera un doble desgaste: vivir con la condición y justificarla constantemente. Las instituciones deben abrir espacios para escuchar estas voces y adaptar sus políticas a las realidades diversas de su comunidad.